lunes, 16 de junio de 2008

Silencio


El movimiento es el silencio de sus brazos,
la palabra secuestrada en el beso anónimo.
La ausencia del ahora,
la caricia del nunca.
Extraño verme en los ojos de la sombra,
refrendar en su cuerpo sin época los amores tomados del día.
El misterio de la vida está ahí,
no sé cómo decirlo, porque las palabras se me pierden,
pero sé que ese es su espacio.
Debo reinventar mi soledad
con ese deber que se tiene por no perder algo-lo que sea-.
Es su voz de noche el remanso del momento,
la letra inscrita en los límites de la piel.
Y es ahora, en este tiempo…
cuando la sombra se me cae a pedazos
cuando la melancolía no encuentra un solo recoveco posible…
Es eso nada menos… la pérdida anunciada.

viernes, 30 de mayo de 2008

Cuál de estas muertes elijo...

Cuál de estas muertes elijo.

Espero que esto que ahora empieza resista. Así ha sido desde siempre. Desde antes que las vírgenes empeñaran su inmaculada conciencia al placer.

Tengo ganas de llorar –sin conseguirlo- De entender que la mierda es esto a lo que nos acostumbramos. El ansia, la resaca, la tristeza, la locura, el nuevo día.

Cuál de todas estas es la mía…

domingo, 11 de mayo de 2008

La tentación de existir (fragmento)

"Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta:vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente.
Cada vez que creía haberlo encontrado, debía, tras un examen, cambiar de opinión: el nuevo elegido tenía todavía alguna mancha, algún punto negro, no sé qué recoveco de inconsciencia o de debilidad que le rebaja al nivel de los humanos.
Percibía yo en él huellas de deseo o de esperanza, o algún residuo de pesar. Su cinismo era manifiestamente incompleto. ¡Qué decepción! Y proseguía siempre mi búsqueda y siempre mis ídolos del momento pecaban en algún aspecto: el hombre estaba presente en ellos, oculto, maquillado o escamoteado. Acabé por comprender el despotismo de la especie, y por no soñar más que con un no-hombre, con un monstruo que estuviese totalmente convencido de su nada. Era una locura concebirlo: no podía existir, ya que la lucidez absoluta es incompatible con la realidad de los órganos."
E. Cioran

sábado, 22 de marzo de 2008

Cómo meditar

 —luces fuera—
caída, manos unidas, en instantáneo
éxtasis como un chute de heroína o morfina,
la glándula interior de mi cerebro descargando
el perfecto fluido alegre (Santo Fluido) cuando
me desnudo y fijo todas las partes del cuerpo
a un trance de inactividad —Curando
todas mis enfermedades —borrándolo todo —ni
siquiera un fragmento de un "Espero que tú" o un
lunático bocadillo de tebeo queda, sólo la mente
en blanco, serena, sin pensamientos. Cuando un pensamiento
brote llegando de lejos con su manifiesta
presencia de imagen, debes engañarlo y fuera con él,
quítatelo de delante, dríbalo, y
se desvanece, y el pensamiento nunca vuelve —y
con alegría comprendes por primera vez
"Pensar es justo lo mismo que no pensar—
Así que no tengo que pensar
nada
más"
(Kerouac, Jack. Poemas dispersos. 1967)

jueves, 14 de febrero de 2008

De encuentros


Ayer conocí a Soledad…

Ayer, la encontré sentada en un banco construido de sueños. La vi con los ojos de siempre, con la imagen dibujada en las pupilas incrédulas que se sorprenden con los viejos encuentros de los amigos que alguna vez se conocieron.

Descubrí en su rostro ausente, el tiempo fragmentado de tierra y sal…Por un momento, me reconocí en ella, sentí su pertenencia a lo que era antes y después de lo que soy. Traté de acercarme con los pasos indecisos del que quiere, pero que en el momento justo se arrepiente al ver su testimonio desnudo en las manos de otro.

Así que me quedé sobre la sombra de mis pies, esperando, la palabra, el gesto o el movimiento que me invitara a acercarme, nunca llegó.

Ayer, es demasiado decir, cuando el tiempo no existe entre los encuentros y menos sobre el reconocimiento. Sin embargo, conocí a Soledad, ayer o siempre…al final es lo mismo.

lunes, 14 de enero de 2008

Lo que pasa

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

Juan Gelman

jueves, 3 de enero de 2008

A lo mejor...

A lo mejor y soy la misma,
en el mundo triste que ves,
la entelequia melancólica
de la sombra que empieza a extrañarse.

Hoy empiezo a velar mis ruinas
acompañando está mi cuerpo, y la oscura calle
aún hay un breve marchitar de flores.

Busco ser mi propio testimonio
Amando a la nada…