
No eres tú lo que eterniza este momento
Al menos no ahora…
No es eso…lo que espera
Ni es la imagen disimulada de la palabra
Era sí… pero ahora suena un poco a ti.
Habría que encontrar alguna ausencia
en medio de este cielo de lagartos melancólicos.


Cuál de estas muertes elijo.
Espero que esto que ahora empieza resista. Así ha sido desde siempre
Tengo ganas de llorar –sin conseguirlo- De entender que la mierda es esto a lo que nos acostumbramos. El ansia, la resaca, la tristeza, la locura, el nuevo día.
Cuál de todas estas es la mía…
"Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta:vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente. —luces fuera—
caída, manos unidas, en instantáneo
éxtasis como un chute de heroína o morfina,
la glándula interior de mi cerebro descargando
el perfecto fluido alegre (Santo Fluido) cuando
me desnudo y fijo todas las partes del cuerpo
a un trance de inactividad —Curando
todas mis enfermedades —borrándolo todo —ni
siquiera un fragmento de un "Espero que tú" o un
lunático bocadillo de tebeo queda, sólo la mente
en blanco, serena, sin pensamientos. Cuando un pensamiento
brote llegando de lejos con su manifiesta
presencia de imagen, debes engañarlo y fuera con él,
quítatelo de delante, dríbalo, y
se desvanece, y el pensamiento nunca vuelve —y
con alegría comprendes por primera vez
"Pensar es justo lo mismo que no pensar—
Así que no tengo que pensar
nada
más"

Ayer, la encontré sentada en un banco construido de sueños. La vi con los ojos de siempre, con la imagen dibujada en las pupilas incrédulas que se sorprenden con los viejos encuentros de los amigos que alguna vez se conocieron.
Descubrí en su rostro ausente, el tiempo fragmentado de tierra y sal…Por un momento, me reconocí en ella, sentí su pertenencia a lo que era antes y después de lo que soy. Traté de acercarme con los pasos indecisos del que quiere, pero que en el momento justo se arrepiente al ver su testimonio desnudo en las manos de otro.
Así que me quedé sobre la sombra de mis pies, esperando, la palabra, el gesto o el movimiento que me invitara a acercarme, nunca llegó.
Ayer, es demasiado decir, cuando el tiempo no existe entre los encuentros y menos sobre el reconocimiento. Sin embargo, conocí a Soledad, ayer o siempre…al final es lo mismo.