jueves, 15 de marzo de 2012

Silencio II «De las historias»


Las historias son la misma tinta, los mismos siempre. Los algunos que se aferran irrenunciablemente. Aquellos que preguntan con el fracaso anticipado de la duda y, la hiel asomada en el bolsillo, por si hace falta.
La poquedad del ánimo, menos inocente, menos febril, evoca la moralidad de las ideas. Hablar de uno mismo resulta una imposibilidad de ternura…Me gusta la ternura, aunque sea una palabra desacreditada, tan democráticamente inútil.
Cada mañana es un nuevo horror de certezas. Ahí, en la nulidad, hay un siempre para sus ojos, una renuncia a la culpa, un disidente y una historia que no absuelve.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Silencio I


A su mirada que resume la espera.
Aguantar a distancia, aguantar con la voz, con las ganas.
Aguantar el tiempo y las geografías.
Aguantar de pie.
Aguantar la ausencia, la suya, tan ajena.
Aguantar el miedo, la pena.
Aguantar las certezas y las razones consensuadas.
Aguantar lo que queda, aunque sea nada.
Aguantar las sombras, las presencias aplazadas.
Aguantar la mirada que devela, la palabra renunciada.
Aguantar con las manos firmes.
Aguantar, aguantar… la espera.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Algo que llorar

Foto: Dr Case

Quiero llorar, así, llorar sin la excusa apropiada, sin el antecedente reprimido.
Llorar como se debe, con los ojos dolientes, con las ganas de un paralítico.
Llorar por lo que soy, por lo que he sido y lo que no seré.
Llorar por mí y por los otros, los de al lado.
Llorar sin la consideración de un nuevo día, sin el mito de la resignación.
Llorar para ver,
para sentir,
para oír,
para entender.
Llorar como el último recurso de lo hecho.
Llorar los finales sin inicio ni continuación.
Llorar en silencio y a grito abierto.
Llorar como acción y no verbo conjugado.
Llorar y saber que eso significa algo.
Sólo eso...llorar.

lunes, 26 de abril de 2010

Sin fe

photographer padawan *(xava du)

No entiendo este mundo, su complejidad absurda me provoca esta costumbre mutilada, dolida. Quisiera salir de esto, como sea, pero salir. Olvidar lo poco construido, tirarlo, verlo, llorarlo. Esperar que acabe, ansiar que así sea. Escribir dos palabras que valgan la pena. Verme en los ojos de alguien, reconocerme y sentirme en ellos. Atestiguar la poca fe, ser espectador que ve y calla, sin la necesidad de aprehender la vida y su séquito de ánimos. Ser lo que puedo, sin ansia ni ambición. Sin envidia, sin fe.



miércoles, 17 de marzo de 2010

Nadie apuesta al vacío

Imagen: Luna Flamenca
Fabricamos necesidades, olvidos, silencios
fabricamos el amor como rito
como pretensión de trascendencia
deconstruimos nuestra historia
pactada en la serenidad de una alfombra
recogemos el testimonio,
abrimos la posibilidad que no llega,
la coexistencia de cuerpos sin tiempo ni espacio
algo nos recuerda que nadie apuesta al vacío.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

La sirena (fragmento)

"...Siempre alguien que espera a algún otro, que nunca vuelve. Siempre alguien que quiere a algún otro que no lo quiere. Y al fin uno busca destruir a ese otro, no importa quien sea, para que no nos lastime más."
Ray Bradbury

sábado, 14 de noviembre de 2009

Espera


Para la Voz y
la melancolía que habita en sus ojos ,
por su puesto

A punto de abandonar esta espera, de ojos abiertos, de tiempo, de noches, de imágenes en colapso. De día y de ayeres. Lo exacto del ritmo es su cuerpo: desvelo de ermitaños. Lejos está el motivo y la urgencia, instalados en la causa de la melancolía propia, tan suya y ajena.
Estamos fuera, como si el futuro dependiera de la sutileza de la palabra, del paso caminado y en espera. Regresamos a esta muerte, a la ternura de su voz; nos ofrecemos a la revolución donde nos encontramos.
Pensamos en tormentas, naufragios, oportunidades acicaladas de buenas intenciones, y café caliente. Es el silencio de sus labios lo que resume el mundo en un gesto, la eterna batalla que reconfigura el miedo.
Nos sabemos huérfanos frente a la náusea y el hartazgo, alejados de la estética del desprecio. Próximo a dejar esta espera, con las ganas del que dice y se cuestiona el cómo.
La complejidad es más certera y la posibilidad sigue estando en sus ojos.