jueves, 23 de octubre de 2008

Requiem


Me gustaría re-encontrar mi vida, reconocerme en el espacio que era. En verdad me ayudaría. Sería eso que consideran buen amigo, mejor amante, persona deseada. Quizá encontraría la felicidad más pronto que al vacío. O tal vez sería esa mente lúcida que exigen los tiempos vertiginosos.
Algunas veces soñé con el éxito (palabra tan barata), con el amor eterno que se pierde a la vuelta de la esquina. Siempre era esto, el nunca, el a veces, el quisiera.
Ahora soy esto, lo que he creado entre mis manos, lo menos que imaginaba. Aquello tan simple que se diluye con el tiempo.

miércoles, 8 de octubre de 2008

A la voz que es...


No eres tú lo que eterniza este momento
Al menos no ahora…
No es eso…lo que espera
Ni es la imagen disimulada de la palabra
Era sí… pero ahora suena un poco a ti.
Habría que encontrar alguna ausencia
en medio de este cielo de lagartos melancólicos.

lunes, 23 de junio de 2008

La cuerda cortada

La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.
Bertolt Brecht

lunes, 16 de junio de 2008

Silencio


El movimiento es el silencio de sus brazos,
la palabra secuestrada en el beso anónimo.
La ausencia del ahora,
la caricia del nunca.
Extraño verme en los ojos de la sombra,
refrendar en su cuerpo sin época los amores tomados del día.
El misterio de la vida está ahí,
no sé cómo decirlo, porque las palabras se me pierden,
pero sé que ese es su espacio.
Debo reinventar mi soledad
con ese deber que se tiene por no perder algo-lo que sea-.
Es su voz de noche el remanso del momento,
la letra inscrita en los límites de la piel.
Y es ahora, en este tiempo…
cuando la sombra se me cae a pedazos
cuando la melancolía no encuentra un solo recoveco posible…
Es eso nada menos… la pérdida anunciada.

viernes, 30 de mayo de 2008

Cuál de estas muertes elijo...

Cuál de estas muertes elijo.

Espero que esto que ahora empieza resista. Así ha sido desde siempre. Desde antes que las vírgenes empeñaran su inmaculada conciencia al placer.

Tengo ganas de llorar –sin conseguirlo- De entender que la mierda es esto a lo que nos acostumbramos. El ansia, la resaca, la tristeza, la locura, el nuevo día.

Cuál de todas estas es la mía…

domingo, 11 de mayo de 2008

La tentación de existir (fragmento)

"Por cobardía sustituimos la sensación de nuestra nada por la sensación de la nada. Y es que la nada general apenas nos inquieta:vemos en ella demasiado a menudo una promesa, una ausencia fragmentaria, un callejón sin salida que se abre. Durante largo tiempo me obstiné en hallar a alguien que lo supiera todo sobre sí mismo y sobre los otros, un sabio-demonio, divinamente clarividente.
Cada vez que creía haberlo encontrado, debía, tras un examen, cambiar de opinión: el nuevo elegido tenía todavía alguna mancha, algún punto negro, no sé qué recoveco de inconsciencia o de debilidad que le rebaja al nivel de los humanos.
Percibía yo en él huellas de deseo o de esperanza, o algún residuo de pesar. Su cinismo era manifiestamente incompleto. ¡Qué decepción! Y proseguía siempre mi búsqueda y siempre mis ídolos del momento pecaban en algún aspecto: el hombre estaba presente en ellos, oculto, maquillado o escamoteado. Acabé por comprender el despotismo de la especie, y por no soñar más que con un no-hombre, con un monstruo que estuviese totalmente convencido de su nada. Era una locura concebirlo: no podía existir, ya que la lucidez absoluta es incompatible con la realidad de los órganos."
E. Cioran

sábado, 22 de marzo de 2008

Cómo meditar

 —luces fuera—
caída, manos unidas, en instantáneo
éxtasis como un chute de heroína o morfina,
la glándula interior de mi cerebro descargando
el perfecto fluido alegre (Santo Fluido) cuando
me desnudo y fijo todas las partes del cuerpo
a un trance de inactividad —Curando
todas mis enfermedades —borrándolo todo —ni
siquiera un fragmento de un "Espero que tú" o un
lunático bocadillo de tebeo queda, sólo la mente
en blanco, serena, sin pensamientos. Cuando un pensamiento
brote llegando de lejos con su manifiesta
presencia de imagen, debes engañarlo y fuera con él,
quítatelo de delante, dríbalo, y
se desvanece, y el pensamiento nunca vuelve —y
con alegría comprendes por primera vez
"Pensar es justo lo mismo que no pensar—
Así que no tengo que pensar
nada
más"
(Kerouac, Jack. Poemas dispersos. 1967)