—luces fuera—
caída, manos unidas, en instantáneo
éxtasis como un chute de heroína o morfina,
la glándula interior de mi cerebro descargando
el perfecto fluido alegre (Santo Fluido) cuando
me desnudo y fijo todas las partes del cuerpo
a un trance de inactividad —Curando
todas mis enfermedades —borrándolo todo —ni
siquiera un fragmento de un "Espero que tú" o un
lunático bocadillo de tebeo queda, sólo la mente
en blanco, serena, sin pensamientos. Cuando un pensamiento
brote llegando de lejos con su manifiesta
presencia de imagen, debes engañarlo y fuera con él,
quítatelo de delante, dríbalo, y
se desvanece, y el pensamiento nunca vuelve —y
con alegría comprendes por primera vez
"Pensar es justo lo mismo que no pensar—
Así que no tengo que pensar
nada
más"
sábado, 22 de marzo de 2008
Cómo meditar
jueves, 14 de febrero de 2008
De encuentros

Ayer conocí a Soledad…
Ayer, la encontré sentada en un banco construido de sueños. La vi con los ojos de siempre, con la imagen dibujada en las pupilas incrédulas que se sorprenden con los viejos encuentros de los amigos que alguna vez se conocieron.
Descubrí en su rostro ausente, el tiempo fragmentado de tierra y sal…Por un momento, me reconocí en ella, sentí su pertenencia a lo que era antes y después de lo que soy. Traté de acercarme con los pasos indecisos del que quiere, pero que en el momento justo se arrepiente al ver su testimonio desnudo en las manos de otro.
Así que me quedé sobre la sombra de mis pies, esperando, la palabra, el gesto o el movimiento que me invitara a acercarme, nunca llegó.
Ayer, es demasiado decir, cuando el tiempo no existe entre los encuentros y menos sobre el reconocimiento. Sin embargo, conocí a Soledad, ayer o siempre…al final es lo mismo.
lunes, 14 de enero de 2008
Lo que pasa
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.
jueves, 3 de enero de 2008
viernes, 7 de diciembre de 2007
A veces...

A veces, sólo a veces
se construye el infinito
plagado de memoria,
voces instintivas del deseo,
caricias desveladas por el sueño,
ángulo acuñado por el tiempo.
Y uno resulta ser esa imagen
que las fauces voraces del olvido vomitan
reflejo pernicioso del pasado.
En el rincón eterno
las estatuas relamidas se reconstruyen
el olvido les ahuyenta el miedo,
calma las ansias descritas en sus manos.
La palabra moldea el cuerpo
a cada momento, aquí y allá
penetrando la oscuridad de tus miembros.
Se ausenta el pensamiento
de ésta...mi angustiada prisa.
domingo, 25 de noviembre de 2007
todas las joyerías de este crepúsculo
resignado en pantuflas comienzan a
relampaguear creando un nuevo día
Ardengo Soffici
Hablemos ahora del constante
deterioro del futuro
insomnio nonato de los sueños.
Hablemos el lenguaje subterráneo de tu cuerpo
lengua petrificada,
esfinge cincelada por el tiempo.
Hablemos del momento,
de lo eterno.
Hablemos con éste, nuestro silencio.
con toda la ternura
que te he prestado
Mario Benedetti
Recorro con el olfato jadeante
tu aroma a olvido.
Te miro y la luz se agota
entre el hastío de las pupilas dilatadas.
Las manos de ayer, no existen ya
se acabó el incesto de los sueños.
el dolor regresa a la esfera del tiempo
onírico consuelo de omnipotente trueno.
El tacto me conduce lánguidamente
a tu hemisferio,
colapsado sudor del alma.
La nocturna lengua no conoe
el dulce ácido del sexo.
Embebo lenta, dulcemente
el instante entre tus cielos
batallas épicas del estigmatizado recuerdo.
