lunes, 19 de noviembre de 2007


Al armonioso palpitar de tu ser
Uno puede decir que es
o cree ser tal o cual cosa,
a veces despierta y lo es,
a veces duerme y lo es.

De regreso a la condición nonata,
con los te quiero marchitos,
con los besos fortuitos
arrastrando lastimosamente, aquello que no se supo ser.

Es tiempo de regresarlo todo,
es tiempo de regresar a mí,
coger los fantasmas, tatuar los atuendos
que albergan el alma.

Quitar todo y lanzarlo a la nada.
uno siempre es ese aprendiz
sin padre y sin madre,
sin dios y sin nadie.


Uno puede decir que es, que está,
uno puede decir tantas cosas
y sin embargo nunca dice nada.

martes, 13 de noviembre de 2007

Te prefiero así...

A FOJ
Te prefiero así,
ausente, distante, perdido
en el parsimonioso palpitar
donde mi mente no te toque,
no te alcance.

Te prefiero así,
doliente e insinuante,
candoroso e insaciable
caminante de mi cuerpo
espina de mi alma.

Te prefiero así,
Así te prefiero.

miércoles, 17 de octubre de 2007

El extrajero


-¿A quién quieres más, enigmático? Dime: ¿a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano?
- No tengo padre, ni madre, ni hermana, ni hermano.
- ¿A tus amigos?
- Utiliza usted una palabra cuyo sentido desconozco hasta ahora.
-¿A tu patria?
-Ignoro en qué latitud se encuentra.
- ¿A la belleza?
- La amaría con gusto, diosa e inmortal.
-¿Al oro?
-Lo odio como usted odia a Dios.
-¿Pues qué amas entonces, raro extranjero?
-Amo las nubes...Las nubes que pasan...allá arriba...allá arriba,
¡las maravillosas nubes!

Charles Baudelaire (Pequeños poemas en prosa)

Los muertos nunca terminan de morir, siempre lo desean. Sus ojos hablan la palabra del tiempo que encuentra su espacio en la mascarada simplista del miedo.
Antes de esto...estaba el todo,
nada se crea después de la ausencia.

domingo, 30 de septiembre de 2007

"Al deleitoso dolor que me provoca tu ser"

A menudo lloro la imagen de tus ojos,
escribo la historia de ayer,
la historia de los que vienen atrás
de aquellos que te conocen entre las líneas disformes de todos mis miedos.

Guardo el recuerdo en el cajón de la ausencia
jaula melancólica de pájaros en flor.

La ciudad empieza a derrumbarse

pedazo a pedazo, lágrima tras miedo.

El soliloquio de unos cuantos

retumba entre los muros lacerados de la envidia.

Los ángeles cancerosos

buscan las alas empeñadas.

Arriba, sólo queda el rumor hueco de tu voz

las calles derraman su salitrosa humedad,

abren sus fauces como titanes sin hastío.

Los desposeídos de ayer, son los mismos de hoy,

todo gira en torno del compás arrítmico del recuerdo.

Las cenizas de los muertos recrean

las imágenes ocultas del miedo,

silencio absoluto,

meditabundo momento.

No queda nada después del cataclismo.

No existen ya las palabras.

No existe nada,

ni siquiera la sombra de tu cuerpo en mi cama.

Envilezco las cosas que nunca tuve.

Cabalgan uno a uno los apocalípticos presagios de la tristeza

vieja santa,

dulce ramera,

oración inacabada.

Dios está ocupado

jugando a ser Dios.

viernes, 14 de septiembre de 2007

La tierra resume lo no dicho, expresa la imagen disforme del tiempo. ¿Qué es el tiempo en todo esto? El verso vacío, la poesía inacabada, tú sin serlo.

Debería...y sin embargo, no me atrevo.

Te hablo del cansancio frente a la ventana cerrada. Te hablo sin querer hacerlo, sin la incertidumbre de los amantes que los impulsa a volver.

Sólo soy un mortal como cualquier otro, sólo la melancolía redimida en los pasos del otro. La nulidad ensimismada del pensamiento, que vaga buscando lo que tiene al lado.

Refrendo en mis manos tu cuerpo, y sigo con la añoranza acogida en los besos

Por ahora sólo eso: la nada, el miedo, el suicidio en pleno fracaso.